Comienzo a despertar de mi letargo,
Comienzo a rasgar mi capullo,
Poco a poco voy viendo nueva luz,
Forzó así mi nacimiento,
Salgo así de mi capullo,
En un pequeño charco me observo,
Ojos nuevos y llameantes observan la luna,
Labios sedientos buscaran a la víctima
Que saciará mi nueva sed,
Mis manos aún temblorosas exploran el éter
En busca del que me complemente;
Extiendo ahora mis alas infinitas,
Nuevas alas que ya no están cansadas,
Alas fuertes, gráciles, perfectas…
Bajo un nuevo credo me guiaré;
Bajo nuevas sombras me cubriré,
Ábranse pues las puertas de mi nuevo infierno,
Derrame sus lágrimas el cielo,
Cúbrase la tierra de luto eterno,
Un ángel caído ha renacido.
Este ángel… ya no será derrotado,
Este ángel, ya jamás será rescatado.

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