Me diste un alma que tus ángeles envidian,
Me regalaste un corazón que no sé como alimentar,
Me has dado una voz que sólo sabe negarte,
Quizá el problema es que me diste la razón,
¿Cómo aceptarte?, ¿Cómo creer?, ¿Cómo no razonarte?
Me dotaste de ojos para no ir a ciegas por el camino,
Y tu camino es ciego ante mis ojos.
No me diste alas, Pero me diste una mente
Capaz de llevarme donde mis alas se derretirían.
Me diste una libertad que condenas,
Una libertad que a veces mi razón aprisiona.
Me diste un espíritu que ahora se encuentra perdido…
Me diste unas manos que no podrán jamás tocar las estrellas, pero que son capaces de expresar al universo con tan sólo una frase escrita por ellas.
En mi ser conjugaste al viento y al mar que han creado Tormentas que no logro controlar,
Uniste al sol y a la luna dotándome de una dolorosa dualidad.
Entonces ¿Cómo hacer para entenderte si yo soy incapaz de comprenderme?
¿Como abrirme a ti en un abrazo si yo mismo nunca he sentido el tuyo?
¿Cómo creer en palabras de consuelo que suenan huecas a mi entender?
Cómo mirarme al espejo y convencerme que soy tu reflejo… Triste reflejo imperfecto de un cristal estrellado.
Y sigo sin entender el propósito, y sigo preguntando al viento, Esperando respuesta… ¡Oh Dios!… Esperando por ti, Esperando por mi salvación, mi gran redención prometia… y sigo esperando sólo por ti.

8-Junio-06
PGT