Siento tu mirada tras de mí,
Tu aliento frío en mi nuca,
Tus pasos al ritmo de los míos,
Tus caricias al dormir,
Tu ira encadenada por años que ahora desatas sobre mí,
Tus susurros que no alcanzo a definir,
Tu agonía que se vuelve la mía,
La misericordia que no se apiada de mí,
Si mañana muriera, serías el que me acompañara,
Si mañana me liberara; me aprisionarías entre tus brazos… y llegaría mi fin.
Y a través de ese fin tú y sólo tú, seguirías tras de mí;
Congelando mis sentidos, arrebatando mis esperanzas,
Adelantándome al cadáver que seré,
Mostrándome la forma en la que me destruí.
Quisiera cerrarte la puerta que yo misma abrí,
Pero tengo miedo de perderme sin ti.
23-Marzo-2005.PGT.

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